Por JCCRojas
© JCCRojas 2013

Email: honorabledinastia@gmail.com

Dos ex-miembros del Delta Force y un ex agente del FBI narran sus experiencias insólitas durante sus años de servicio. Combatientes de la guerra de Vietnam bajo el Delta Force, dos de los tres testificantes tuvieron misiones entrenando tropas militares en Colombia. Estuvieron activos en la guerra de Irak. El tercer narrador estuvo activo en Afganistán. Uno de estos ex-miembros del Delta Force después de muchos años de servicio debido a su gran experiencia en combate, y a la experiencia que adquirió sobre asuntos de inteligencia militar fue reclutado en años posteriores por el FBI. Estos dos ex-miembros del Delta Force después de mostrar sus “chapas militares” y sus sellos de rango militar compartieron sus experiencias entre éstas, operaciones donde arrojaron el agente naranja sobre ciertas zonas de Vietnam y hoy padecen de salud por esta causa. Esta conversación se extendió cerca de siete horas consecutivas. A menudo la conversación se tornaba alrededor sobre asuntos relacionados de tecnología pero estos dos ex-militares no profundizaron en detalles precisos pues esa es la práctica de los ex-combatientes que gozaron de un rango elevado.

Después de varias horas estos dos ex-miembros del Delta Force realizaron un breve comentario sobre Nevada. Este fue el momento donde se abrió una puerta de oportunidad para abordar el tema a profundidad. Personalmente he estado en varias ocasiones en Nevada y para probar sus conocimientos sobre dicho lugar le pregunté cómo era el suelo de Nevada en algunas regiones del desierto. El suelo de Nevada puede variar de región en región y justamente en la región de la planicie que ellos se encontraban, el suelo tiene una peculiaridad que se extiende por muchas millas pues es diferente al suelo de otras regiones de Nevada. Uno de estos ex-miembros del Delta Force contestó correctamente. Narra que en una ocasión él y su equipo se encontraban en el estado de Nevada en una misión de extrema vigilancia en una parte del desierto. Usted se preguntará; ¿pero qué tienen que vigilar en un lugar donde no existe población alguna y en un área que está totalmente desolada? Debo correjir ese modo de pensar que de hecho es incorrecto. Le pregunté si se refería al Area 51 o a la otra instalación que se encuentra en el desierto. Mostró asombro a la pregunta por que hoy en día muchas personas conocen sobre la existencia del Area 51 pero la existencia de otra instalación militar en otra región del desierto de Nevada es algo que hasta ahora nunca se ha mencionado sencillamente por que esta otra realidad es totalmente desconocida. Es por eso que éste ex-miembro del Delta Force reaccionó sorprendido cuando le abordé que si su experiencia había ocurrido en la otra instalación militar del desierto de Nevada. Su asombro fue tal que cuestionó cómo yo tenía conocimiento sobre ese detalle. Le tuve que mostrar algo y entonces él se sintió cómodo, fue la razón para que él abordara la conversación con más detalle.

Narró que en el inicio de su integración al Delta Force, en aquellos años había oidó hablar sobre unos asuntos delicados que a medida que fue adquiriendo más conocimientos y experiencias en otras misiones experimentó una serie de anomalías en su carrera militar. Pero a medida que fueron transcurriendo los años fue corroborando lo que había visto en algunos manuales que alguno de sus superiores le habían mostrado brevemente en dos ocasiones bajo misiones especiales. Entonces le pregunté, ¿los visitantes? Este es el nombre común con el cual ellos lo definen fuera del código militar. El se mantuvo callado y no abordó el tema. Entonces para crear más confianza le pregunté; ¿eran blancos de 7 pies de estatura? Al descubrir él que este servidor poseía conocimiento sobre la realidad de la presencia de una “anomalía” (nombre que ellos le atribuyen fuera del código militar) presente en esa región, esto le brindó más confianza para abordar el tema entonces contestó la pregunta diciendo; “No, eran más altos, como de 8 pies ó tal vez 9 pies de estatura bastante delgados pero no se veían enfermos.” Entonces contesté, los nórdicos. Le pregunté como fue que se percataron de su presencia. Narró su experiencia de la siguiente manera.

Estábamos en vigilancia ya que nuestra única misión era vigilar. Vigilar todo a nuestro alrededor y el perímetro de la zona que se encuentra en una extensa planicie. En esa misión se nos enfatizó que no podíamos hacer uso del lenguaje, estaba totalmente prohibido. Solo era permitido comunicación por medio de código militar (señas militares). Cerca de las 4:00 am observé que un individuo al frente de nosotros apareció de la nada y estaba parado a una distancia cercana entre unos 30-50 pies de nosotros. Me pregunté; ¿y éste cómo es que llegó aquí? Ningún camión o medio de transportación se había acercado a nosotros. Segundos después observé que otras 4 figuras idénticas aparecieron, como si se tratara de gemelos pero ya eran 5 en total. No había forma de llegar caminando por que la zona tiene medios de seguridad y está alumbrado y la iluminación nos permitía observar bastante lejos. A esa distancia y gracias a la iluminación de la zona observamos que sus rostros eran diferentes a los nuestros y lo más extraño fue que observamos a nuestro superior con el propósito de ver si él estaba observando lo mismo que todos nosotros. Noté que mi superior tenía su mirada fija en ellos y le pregunté; ¿coronel no se da cuenta que son diferentes? Mi superior no contestó en lo absoluto. Al ver que él no contestaba hice la pregunta por segunda ocasión y su respuesta fue; “capitán no pregunte y no hable, es una orden.” Cuenta él, aquí estábamos parados frente a frente ante unos sujetos que eran más altos que nosotros y nos percatamos sobre esto gracias a la corta distancia y a la iluminación. Pero lo extraño fue que aparecieron de la nada. La gente puede cuestionar la salud mental de uno por eso es que yo y ningún otro ex-combatiente que ha tenido este tipo de misiones lo comparte en los medios por que el propio sistema de inteligencia militar ha creado una campaña de programación para controlar las creencias del público y para que no acepten estas cosas como reales, pero eso fue lo que sucedió allí. Pudimos observar sus rostros y no eran como nosotros. Aquello no parecía humano aunque tenían rostros, dos manos, y dos piernas, era evidente que no eran humanos. Todo el equipo allí presente observamos lo mismo. La reacción de todos nosotros fue de asombro, ahí pude comprobar que la data que los manuales difundían en otras misiones previas era real. Nos miramos unos a los otros esperando que nuestro superior comunicase con nuestras señas militares el modo en que debíamos de proceder. Después ocurrió algo que nos dejó atónitos. Cerca de dos minutos después estos seres se movieron y nos rodearon a manera de un círculo pero nadie pudo detectar el momento exacto cuando realizaron ese movimiento. Pudimos observar que movieron sus cuerpos pero fue algo tan rápido que no pudimos comprender la manera en la que lo hicieron. No creo que hayan movido sus piernas tan rápidamente. Creo que lo que hicieron fue que se desplazaron con algún tipo de movimiento que no tuvo que ver con el movimiento rápido de sus piernas. Simplemente se colocaron en esa posición con una rapidez de relámpago. Cuando ocurrió esto le hice señas a mi superior si abríamos fuego contra esos “sujetos” ya que nos rodearon y en contraseña militar su orden fue desistir, permanecer quietos en estado de observación. Parece que ellos percataron nuestro asombro y nuestra desconfianza por que uno de los que estaba parado al frente hizo una señal con su mano, como cuando tú saludas a alguien en señal de amistad. El saludo lo presentó alzando su mano derecha pero únicamente con tres dedos hacía arriba. Eso nos hizo sentir tranquilos. Así como aparecieron también desaparecieron. No caminaron, no se elevaron, simplemente se desvanecieron en el aire. Después de varios meses obtuvimos el pase y visité a mi coronel por que aparte de que era mi superior también era mi amigo. Le pregunté si era posible hablar sobre lo que nos sucedió en aquella misión. Su respuesta fue la misma, capitán no hable sobre eso y desde ahora le informo que no aborde más ese tema o me veré en la obligación de reportarlo y remodelarlo del equipo especializado y de nuestro task force.

Los años pasaron y el superior se retiró del servicio militar primero mientras que la persona con la que yo conversaba permaneció en el servicio militar por varios años antes de que lo reclutara el FBI. Ya retirado y con pocos años de vida cuenta que mantiene una amistad con su ex-superior y habiendo pasado ya muchos años de aquél incidente pues ocurrió en los 90’s abordó nuevamente el tema sobre aquella experiencia de la misión de vigilancia en el desierto de Nevada. Le dijo en forma de broma por la amistad que tiene con su ex-superior; “ahora no me puedes amenazar de expulsión por que somos civiles retirados.” Su ex-superior le contestó; “bueno tú sí que eres persistente de verdad.” Entonces hablaron sobre el asunto y su superior le contestó que él había tenido ese tipo de experiencia en misiones previas y que las órdenes de sus superiores era que se había creado un prototipo a seguir, un manual de instrucciones y uno de los procedimientos protocolares era nunca iniciar un ataque “si aparecían de la nada sujetos con rostros extraños con una estatura elevada.” En la instrucción se le indica que el oficial a cargo de la misión podría reconocer a esos sujetos (código militar omitido) con tan solo verlos. Si los soldados de este equipo task force iniciaban un ataque la situación se podría revertir con resultados nefastos y consecuencias negativas e impotentes para su brigada militar. Como consecuencia se podría destituir a los miembros del equipo militar de forma confidencial. La razón por la que recibieron instrucciones de no envolucrarse haciendo uso del lenguaje durante todo el transcurso de la misión se debió a que si apareciá algo, al no mantener conversación no se le daba la oportunidad al equipo para que desarrollasen conversaciones sobre la situación si es que este tipo de manifestación extraña se hiciese visible ante ellos. De esta manera se mantenía todo el suceso en total silencio. Este ex-miembro del Delta Force me confesó, tengo que darle gracias a fulano de tal (nombre omitido) por que si él hubiese deseado hacerme daño el tenía el apoyo de rango por que yo violé la instrucción previa de la misión de no conversar. Ahora, eso sí, en aquél momento me dijo claramente que no continuara hablando y que era una orden. Entonces en aquél momento tuve que desistir por que si no lo hacía después de la misión me iba a meter en problemas con los superiores de la misión que eran los superiores de mi coronel. Estos dos ex-miembros del Delta Force mostraron algunas de sus credenciales militares, su sello, parcho y estampa de rango y uno de ellos mostró su insignia retirada del FBI. Estaba también presente otro ex-miembro del FBI que también narró algunas de sus experiencias y después de haber compartido con ellos durante casi 7 horas consecutivas me brindaron su amistad.

¿Qué vigilaba este equipo especializado del Delta Force en una región del desierto de Nevada que no era el terreno del Area 51? Es algo que ellos se reservaron en todo momento y lo pusieron en claro, te estamos brindando esta información por que en cierta medida no nos compromete. Pero sobre asuntos precisos y de tecnología no podemos hablar en lo absoluto. Uno de ellos comentó que él deseaba morir en paz y en tranquilidad y que no se iba arriesgar dando datos que están prohibidos por que no iba arriesgar a su familia.