Estados Unidos Socialistas De Norte América
Por El Agente Megatrón

Después de una ardua lucha entre políticos de la Cámara Baja, republicanos, y demócratas el plan de rescate para la economía de EE.UU. ha pasado la aprobación esperada. El Gobierno tiene la potestad de supervisar las acciones de Wall Street (nada nuevo) ya que esa es la función de un sistema gubernamental aunque se trate de acciones corporativas pues la economía se moviliza por medio del funcionamiento gubernamental y es precisamente el Gobierno uno de los responsables eminentes de la actual crisis económica, asunto que a estas alturas no se niega.

Pero dentro del túnel de esta oscuridad hay un haz de luz que brilla. El capitalismo, socialismo, y comunismo son meramente herramientas que se han creado para mantener a la humanidad dividida y por consiguiente todas tienen Pro y contras. Pero cuando una nación enfatiza que pertenece a un bando pero actúa de forma paralela con otro formato, entonces todos los pretendidos reclamos de lucha se desvanecen. EE.UU. ha estado persiguiendo el comunismo y el socialismo pero en años recientes ha estado negociando con uno de los países más estrictos del bloque comunista, China. EE.UU. Está invirtiendo grandes sumas de dinero en la súper potencia del Lejano Oriente pues algunas de sus grandes ciudades se han integrado al capitalismo aunque políticamente prosiga el camino del comunismo. Ahora EE.UU. Debe “refinar” sus reclamos de persecuciones contra comunistas y socialistas ya que en décadas pasadas negociar con el comunismo era paralelo a decir que se está negociando con el “enemigo” pero esa dinámica siempre ha existido solo que se ha mantenido en “cuartos cerrados.” De hecho, el comunismo es parte de un plan que lleva como meta poner en competencia a las súper potencias y entablar conflictos militares ya que ambos sectores son controlados por un mismo factor.

Como conocedores de los sistemas gubernamentales, es obvio que no defendemos un sector en particular sino que sobrepasamos los planes de esas plataformas artificiales. Pero lo importante de toda esta situación es que, si los pueblos no actúan, serán pisoteados por el Gobierno. No obstante, cuando los pueblos se agrupan, los gobiernos se ven en la necesidad de reformar sus planes iniciales pues le temen a la fuerza del pueblo cuando éstos se precipitan en una gigantesca oleada masiva. Muchos bancos han cerrado desde antes de la quiebra económica debido a que un sinnúmero de personas retiraron sus activos de los bancos y esa reacción puso a temblar los cimientos de los grandes intereses económicos. El pueblo posee la ficha de tranque, pero dicha herramienta se evapora por medio de la inactividad. Es pues sumamente importante que los pueblos hagan escuchar su voz, después de todo, una gran nación se compone de sus ciudadanos y un gobierno que carezca de población sencillamente es un poder inoperante.

El plan de rescate es un alivio pues retarda enormes problemas pero no los soluciona y EE.UU. eventualmente le tomará nuevos préstamos a China porque parte de su economía se encuentra implantada en esa potencia del Lejano Oriente. Méjico sentirá el impacto económico pues según las estadísticas cerca de 2 millones de mejicanos envían dinero constantemente a su país natal creando un flujo económico que sobrepasa varios millones de dólares anuales pero esa economía sufrirá una baja considerable pues los residentes no podrán igualar las cantidades acostumbradas. Se estima que el envío de dinero hacia Méjico es el 2do ciclo económico de mayor apogeo después de la economía petrolera.

América Latina sufrirá los golpes de la crisis económica de la súper potencia y el próximo presidente electo sea John McCain o Barack Obama no podrá desarrollar a plenitud su anunciada plataforma de gobierno. De hecho, el próximo presidente estadounidense será Barack Obama y tendrá que poner freno a la incansable fuente de riquezas exageradas de algunas corporaciones y de varios centros económicos de poder, lo que significa que EE.UU. tendrá que desenvolverse mediante un núcleo socialista aunque no lo anuncie formalmente. Para decidir la dirección en la que se encaminará la nueva humanidad del siglo 21, los pueblos tendrán que hacer valer su voz o de lo contrario el gobierno tomará el camino libre e impondrá leyes que solo beneficia a un pequeño sector de la población, los intereses económicos que se movilizan por medio de los grandes inversionistas. Es pues imperativo que los ciudadanos actúen y hagan valer sus reclamos. Debe existir un balance entre ambos polos, ricos y pobres, ya que el desbalance produce malestar que luego se transforma en rebeliones que dan inicio a la violencia colectiva. El próximo presidente tendrá que lidiar con estas presiones y deberá crear un punto de encuentro entre los inversionistas y la población o de lo contrario su plataforma de gobierno no funcionará. Es pues nuestra visión que la humanidad pueda construir un mundo mejor pero para que esa visión se convierta en realidad, es necesario la mano de obra de los ciudadanos.

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